miércoles, 4 de diciembre de 2013

Y sin venir, estás conmigo.

Fue raro. La idea me llegó como una bofetada de aire caliente al entrar a un coche que lleva toda el día al sol. Estaba leyendo, medio atento al libro, medio pensando en mis cosas. Y de repente me llegó una visión que no había sido invitada.

Tu cuerpo desnudo.

Pero no despertó en mi mis mas bajos instintos, como solía ser normal. En su lugar vi belleza. Vi la belleza contenida en la naturalidad de la piel desnuda. Vi amor en el erotismo que surgen de los poros al abrirse cuando mis dedos te rozan. Vi perfección en las cumbres rosadas que culminan tus pechos. Me perdí en un mar provocado por las olas que dibujaban tu silueta.

Y perdido en esa maraña de pensamientos me encuentro ahora, anhelando desearte con la mirada, pretendiendo acariciarte con mi lengua, suplicando por quererte con mis labios, suspirando por poder mirarte mientras tu cuerpo se arquea en pleno éxtasis.

Y solo me quedé, porque sin quererte te quiero, y sin tenerte te tengo.

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